hoy quiero enfrentarle un redimido instante
Juan Luís Panero
Reprendidas mis manos
por tu ausencia tan fría
intentarán no volver a acariciarte:
se desprende el rosal
de su rosa más bella
en un intento vano
de seguir adelante.
Los hombres que envejecen solos son mucho menos dignos de compasión que las mujeres en la misma situación. Ellos beben vino malo, se quedan dormidos, les apesta el aliento; se despiertan y empiezan otra vez; y se mueren bastante deprisa. Las mujeres toman calmantes, hacen yoga, van a ver a un psicólogo; viven muchos años y sufren mucho. Tienen el cuerpo débil y estropeado; lo saben y sufren por ello. Pero siguen adelante, porque no logran renunciar a ser amadas. Son víctimas de esta ilusión hasta el final. A partir de cierta edad, una mujer siempre tiene la posibilidad de frotarse contra una polla; pero ya no tiene la menor posibilidad de ser amada. Los hombres son así, eso es todo.
Michel Houellebecq, "Las partículas elementales"

"Amigo, cuéntame sobre tu dolor: hoy tengo deseos de escucharme".
Nemer Ibn El Barud
Carz
Amarillean las hojas de los libros
que leí en tu presencia.
Alguna dedicatoria
me recuerda a la cifra de un conjuro:
desgastada la tinta por el tiempo-
sé que respiras, cansada como entonces,
sé de tu piel de palo rosa
bruñida y cérea
de seriedad perenne
-alguna vez de risa-
porque yo ya no exista,
quizás te busquen como origen de su historia,
quizás prolonguen mi existencia
-en tu memoria-
que será, al fin,
su único sentido.
Abierta la cabeza
por un golpe contra el suelo
fluye lenta la sangre
llenando el suelo de deseos.
cuando el sol reseque los regueros
de una sangre de más necesitada
que sustrajo al mundo alguna pena,
que procuró algo de dicha,
que alimentó algún sueño
que batió en retirada
al desconsuelo.
me acompañan como perros de presa
como premoniciones amargas de vigilia.
arruinada por el eco de tu ausencia
brotan de antiguos manantiales de júbilo.
el arrabal del tiempo
el afán de permanencia
la pasión por la muerte.